Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de febrero de 2011

Bueno Bueno Bueno...

... y bueno. Aquí me hallo hurgando en este blog que acabo de montar. Tengo una cabeza que no para de pensar cosas (cosas que molan, ojo), pero como soy tan disperso y perruzo, muchas de esas ideas que vienen a mí cual manada de gallimimus desbocada, acaban yéndose tan rápido como llegaron.

La intención de crear este blog es obligarme a llevar un poco de orden, y forzarme a encarar tantos proyectos (por llamarlos de alguna manera) como pueda de los miles que pasan por mi mente. Vamos, rematar esos relatos que tanto me gusta urdir y aún tengo sin escribir, y compartir todas aquellas cosas que crea que merecen ser compartidas. ¡Allá vamos!
.
.
.
Y ya que estamos, voy a compartir este tres en uno de cuento + película + canción. Bueno, en realidad es un videoclip, pero es una perfecta combinación de lo anterior. Un cuento colorido e inquietante... como la pura psicodelia: Una joven asesinada regresa de la muerte para lanzarse contra sus asesinos en una  lisérgica vendetta.

El autor es Chad Vangaalen, a quien descubrí por sus animaciones más bien psicodélicas en un video-clip de the holly fuck.

Chad Vangaalen - Molten Light





They dumped her body into the molten light
Floated to the surface and it did not ignite
She rose up slowly and walked to the shore
She stood up on the bank and whispered
 
I'll find you and I'll kill you
I'll find you and I'll kill you
I'll find you and I'll kill you

They ran back into town and hid in the church
They explained their situation and they feared for the worst
The priest told the brothers that she could not be killed
She flew out of the stone cold ground and
 
She'll find you and she'll kill you 
She'll find you and she'll kill you
She'll find you and she'll kill you

Oh oh oh oh...

There was a knock at that door that shook through their hearts
She blew it right open and put it apart
She shot a string of flame from the center of her chest
As she watched their bodies burn she whispered
 
I found you and I killed you
I found you and I killed you
I found you and I killed you

Adiós y a ser buenos!

Galáctica Sounds!! ♪ ♫

     El platillo volante se detiene a tan sólo unos metros del pavimento ante una boquiabierta multitud que se agolpa a su alrededor, más curiosa que temerosa. Con un chasquido, el techo del platillo se abre como una flor de loto, vomitando niebla espesa a borbotones para luego ametrallar el cielo estrellado con haces de lasser multicolor.

     Los curiosos miran atónitos la escena en un silencio sepulcral sólo roto por el suave silbido de la brisa, que se mezcla con la neblina en una juguetona danza que eleva las faldas a las muchachas. Poco a poco, una suave melodía electrónica se cuela entre la muchedumbre, incitando al público a llevar el ritmo con el pie.

      La neblina se disipa revelando a tres seres enfundados en armaduras de luz sobre el techo del platillo, esgrimiendo instrumentos con pose amenazante.

      La turba traga saliva.

— ¡Un, dos, un, dos, tres!— Grita una voz gutural para dar comienzo al espectáculo.

      La melena del guitarrista se agita enmarañada y violenta al compás de unos riffs de guitarra que hacen que las viejas salgan huyendo con las permanentes alborotadas, y que los más mojigatos se meen en los pantalones.

      El baterista golpea los platos con tanta potencia que los tímpanos de los espectadores en primera fila estallan como volcanes.

      Cunde el pánico. Un coro ensordecedor de gritos se suma a la canción.

      La tercera figura, conectada cerebralmente a una giga-computadora, interpreta estruendos electrónicos que rasgan el asfalto como si fuera papel. Los edificios se colapsan sobre el acojonado gentío, aplastándole bajo los escombros.

      Los músicos se contorsionan sobre el escenario, están dándolo todo.

      El guitarrista comienza a interpretar el solo, y rayos lasser surgidos de su instrumento hacen volar por los aires a los rezagados.

      Como guinda final, las tres melodías se fusionan en una única cadencia sonora que culmina en una explosión nuclear. Hormigón, carne, metal... todo se reduce a minúsculas partículas que se arremolinan en el cielo moldeando un hongo
gargantuesco ...

… He muerto, si, pero tengo que reconocerlo: ¡El mejor concierto de mi puta vida!